[ Pobierz całość w formacie PDF ]
.Para recoger las cuales cosas he sidomandado por mi superior, es deci r, por el señor abad; y por ello con la bendición de Dios, después de nona, cuando oigáis tocarlas campanillas, venid aquí fuera de la iglesia, donde yo os echaré el sermón al modo usado y besaréis la cruz; y además deesto, porque sé que todos sois devotísimos del barón San Antonio, como gracia especial os mostraré una santísima y bellareliquia, que yo mismo he traído de tierras de ultramar, y es una de las plumas del ángel Gabriel, que en la alcoba de la VirgenComment: De Tierra Santa.María se quedó cuando vino a visitarla a Nazaret.Y dicho esto se calló y volvió a su misa.Había, cuando fray Cebolla decía estas cosas, entre otros muchos jóvenes en laiglesia, dos muy astutos, llamado el uno Giovanni del Bragoniera y el otro Biagio Pizzini, los cuales, luego de que algún tanto Comment: Los Bragoniera y losPizzini eran familias certaldenesesse hubieron reído entre sí de la reliquia de fray Cebolla, aunque eran muy amigos suyos y de su compañía, se propusieronconocidas por Boccaccio.Biagio Pizzinihacerle alguna burla con esta pluma.Y habiendo sabido que fray Cebolla por la mañana almorzaba en el castillo con un amigofue amigo del padre de Boccaccio.suyo, al sentirlo sentado a la mesa se bajaron a la calle y al albergue donde estaba hospedado el fraile se fueron, con elComment: «Castillo» se llamaba a lapropósito de que Biagio debía dar conversación al criado de fray Cebolla y Giovanni debía entre las cosas del fraile buscarparte alta del burgo, donde estaba elaquella pluma, fuese la que fuese, y quitársela, para ver qué decía él al pueblo de este asunto.ayuntamiento o la alcaldía, la iglesiamayor, la plaza y a veces unaTenía fray Cebolla un criado a quien algunos llamaban Guccio Balena y otros Guccio Imbratta, y quien le decía Gucciofortificación amurallada.Porco, el cual era tan feo que no es verdad que Lippo Topo pintase a alguien semejante.Del que muchas veces fray CebollaComment: Los apodos de Guccioacostumbraba a reírse con su compañía y a decir:quieren decir, respec tivamente: ballena,emporcado y puerco.Pero este Guccio-Mi criado tiene nueve cosas tales que si una cualquiera de ellas se encontrase en Salomón, en Aristóteles o en Sénecaparece ser un fray Porcellana o Porcellonitendría la fuerza de estropear todo su entendimiento, toda su virtud, toda su santidad.¡Pensad qué hombre debe ser éste enque era portero del Hospital de Sanquien ni virtud, ni entendimiento ni santidad alguna hay, habiendo nueve cosas!Filippo y vivía en el mismo barrio queBoccaccio.Y siendo alguna vez preguntado que cuáles eran estas nueve cosas, y habiéndolas puesto en verso, respondía:Comment: Lippo Topo era un pintor-Os las diré: es calmoso, pringoso y mentiroso; negligente, desobediente y malediciente; descuidado, desmemoriado ymediocre, conocido en la época deBoccaccio.maleducado, sin contar con que tiene algunos defectillos, además de éstos que mejor es callarlos.Y lo que es sumamenterisible de sus asuntos es que en todos los sitios quiere tomar mujer y arrendar una casa, y teniendo la barba larga y negra ygrasienta le parece que es tan hermoso y placentero que cree que cuantas mujeres le ven se enamoran de él y si se le dejaseandaría detrás de todas perdiendo las calzas.Y es verdad que me es de gran ayuda porque nunca hay nadie que me quierahablar tan en secreto que él no quiera oír su parte, y si sucede que me pregunten alguna cosa siente tanto miedo de que yo nosepa responder que prestamente responde él sí o no, según juzga que conviene.A éste, al dejarlo en el albergue, fray Cebolla le había mandado que mirase bien que nadie tocase sus cosas, yespecialmente sus alforjas que es donde estaban las cosas sagradas; pero Guccio Imbratta, que más gustaba de estar en lacocina que el ruiseñor sobre las verdes ramas, y máximamente si a alguna sirvienta olía por allí, habiendo visto a una delhospedero, grasienta y gruesa y pequeña y mal hecha, con un par de tetas que parecían dos canastas de abono y con una caraque parecía de los Baronci, toda sudada, mugrienta y ahumada, no de otro modo que el buitre se arroja sobre la carroña,abandonando la cámara de fray Cebolla y todas sus cosas, allá se dejó caer
[ Pobierz całość w formacie PDF ]